Durante años hemos entendido la incertidumbre como un elemento puntual, asociado a crisis concretas o a momentos excepcionales. Sin embargo, el contexto actual ha cambiado esa lógica de forma definitiva. Hoy la incertidumbre ya no es coyuntural, es estructural. Ha pasado a formar parte del entorno en el que operan las empresas, los mercados y las economías, y exige algo más que capacidad de reacción: exige saber convivir con ella.
En ese escenario, el sector portuario canario ha desarrollado una capacidad que conviene poner en valor. Nuestra realidad geográfica, nuestra dependencia del exterior y la propia naturaleza de nuestra economía nos han obligado históricamente a operar en entornos cambiantes. Hemos aprendido a tomar decisiones con información incompleta, a adaptarnos con rapidez y a gestionar contextos donde los equilibrios pueden alterarse en cuestión de semanas. Esa experiencia acumulada, que durante mucho tiempo fue percibida como una desventaja, se ha convertido hoy en una auténtica ventaja competitiva.
La inestabilidad en el Canal de Suez, el desvío de rutas por el Cabo de Buena Esperanza, las tensiones en el Estrecho de Ormuz o el encarecimiento de los fletes han alterado el mapa logístico internacional. Estos factores generan distorsiones, pero también abren ventanas de oportunidad para aquellos puertos que ofrecen fiabilidad en entornos complejos. En situaciones de alta volatilidad, el armador prioriza la seguridad operativa y la capacidad de respuesta inmediata, y es ahí donde el sistema portuario canario ha demostrado su fortaleza.
En un entorno global que cambia con rapidez, la agilidad se convierte en un elemento esencial. Sin embargo, la realidad es que los tiempos de la administración no siempre están alineados con las necesidades del sector. Y cuando las decisiones se dilatan, las consecuencias son claras: pérdida de oportunidades, desvío de inversiones y deterioro de la competitividad.
Este riesgo se manifiesta con especial intensidad en el desarrollo de la eólica marina. Canarias reúne condiciones excepcionales para liderar este ámbito: consenso institucional, capacidad técnica, tejido empresarial preparado y una clara alineación de todos los actores implicados. Se trata de un proyecto con un enorme potencial industrial, capaz de generar empleo cualificado y de activar múltiples subsectores vinculados a la cadena de valor.
Sin embargo, el elemento determinante sigue siendo el mismo: el cuándo. La ausencia de un desarrollo normativo claro, especialmente en lo relativo a las subastas, está retrasando la activación de este sector. Y en un contexto global competitivo, ese retraso no es neutro. Las inversiones no esperan y los proyectos se desplazan hacia aquellos territorios donde encuentran certidumbre.
En el caso de Canarias, además, existen singularidades que hacen imprescindible un enfoque específico. La desconexión del sistema eléctrico peninsular, la complementariedad con infraestructuras como Chira-Soria o el menor nivel de conflicto con otros usos del mar configuran un escenario propio que requiere soluciones adaptadas.
En este escenario complejo, el papel del sector público es clave. No como sustituto de la iniciativa privada, sino como facilitador. La simplificación administrativa, la reducción de la burocracia y la capacidad de actuar con rapidez son elementos imprescindibles para no lastrar el desarrollo económico. Cuando la administración se convierte en una barrera, el sistema pierde eficiencia y oportunidades.
En definitiva, el sector portuario canario ha demostrado que sabe operar en un entorno incierto y que ha convertido esa incertidumbre en una capacidad operativa. Pero esa ventaja competitiva no es suficiente por sí sola. Para que pueda consolidarse y proyectarse hacia el futuro, es imprescindible que el entorno regulatorio y las decisiones públicas acompañen con la misma agilidad.
Porque en un mundo en el que la incertidumbre ha dejado de ser una excepción, la diferencia no la marca quien la evita, sino quien sabe gestionarla.
* Germán Suárez Calvo es presidente del Cluster Marítimo de Canarias (CMC) y de ASTICAN



