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Isla Bonita: Canarias coordina un proyecto europeo de 18 millones de euros para convertir las islas en laboratorios de la economía azul

La Palma fue el punto de encuentro de ‘Isla Bonita’, un proyecto europeo que, hasta 2031, buscará demostrar que las islas pueden avanzar hacia un modelo económico capaz de proteger el océano y, al mismo tiempo, generar actividad de forma sostenible y resiliente.
Así lo explicó Mónica Quesada, gestora de proyectos del Clúster Marítimo de Canarias (CMC), en la sección Economía Azul de El Espejo Canario. El nombre del proyecto, señaló, es un guiño a La Palma: «Es como todos la conocemos desde Canarias, y estamos intentando que a través de ese nombre también todos la conozcan en el consorcio».
Un consorcio de dimensión europea liderado desde Canarias
Isla Bonita está coordinado por la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN) y cuenta con un presupuesto de casi 18 millones de euros, de los que más de 16 proceden de financiación directa europea a través del programa Horizonte Europa. El consorcio lo forman 48 entidades de 16 países, entre ellas autoridades insulares, universidades, empresas y organizaciones sectoriales como el propio clúster, en lo que se conoce como la cuádruple hélice.
Para el CMC se trata de un salto cualitativo. «Es la primera vez que participamos en un proyecto de esta envergadura», reconoció Quesada, quien destacó que la iniciativa conecta a Canarias con otras cuencas marítimas, más allá del Atlántico, como el Mediterráneo, el Báltico y el Mar del Norte.
Nueve islas como laboratorios reales
El proyecto se enmarca en la Misión Océano de la Unión Europea, cuyo objetivo es restaurar los océanos y las aguas para 2030, proteger los ecosistemas y su biodiversidad, reducir la contaminación y avanzar hacia una economía azul circular y climáticamente neutra. Isla Bonita trasladará estos objetivos a nueve territorios insulares que funcionarán como laboratorios reales: La Palma, Azores y Guadalupe, las tres regiones ultraperiféricas, junto a Ischia, Santorini, Malta, Orkney, Bornholm y Gotland. Las soluciones que se prueben en ellas podrán replicarse después en otros territorios.
Entre las metas figuran aprovechar mejor los recursos locales, reducir la dependencia de los combustibles fósiles, disminuir las emisiones y generar nuevas cadenas de valor ligadas al mar. «Más allá de demostrar una tecnología, necesitamos que se pueda integrar en actividades económicas que realmente generen oportunidades para las empresas y que puedan ser escalables, que no se queden solamente en prototipos», subrayó Quesada.
El demostrador de Tazacorte: energía, agua y acuicultura
En La Palma, el demostrador se ubicará en el Puerto de Tazacorte. Liderado por PLOCAN, plantea integrar una instalación de energía solar fotovoltaica flotante con un sistema de desalación y un sistema avanzado de gestión energética al servicio de la acuicultura, actividad que en la isla desarrolla la empresa Aquipalma. «No hablamos simplemente de instalar paneles solares, sino de demostrar un modelo integrado y adaptado a las necesidades de una industria concreta», explicó la gestora, que valoró que el proyecto acerque la innovación a una actividad económica ya existente en la isla.
El clúster como puente
El Clúster Marítimo de Canarias asumirá un papel central en los llamados Living Labs, espacios de cocreación en los que las soluciones no se diseñan solo desde los equipos técnicos, sino que incorporan desde el principio a administraciones locales, empresas, investigadores, organizaciones sectoriales y sociedad civil.
«Las grandes transiciones que se plantean en las islas no se pueden desarrollar únicamente desde uno de los actores. Hace falta que haya estructuras estables de colaboración», afirmó Quesada, quien definió al clúster como un puente entre todos esos ámbitos. Que esa colaboración se mantenga más allá del proyecto sería, a su juicio, uno de sus resultados más valiosos.
En materia de restauración, Isla Bonita apuesta por una visión amplia que actúe no solo sobre los ecosistemas, sino sobre las causas y actividades que generan presión en el medio marino, combinando soluciones basadas en la naturaleza con innovación tecnológica, economía circular y renovables. «Restaurar el medio marino significa también proteger las actividades económicas que nos dan de comer, las infraestructuras de la costa y las comunidades que dependen directamente de él», señaló.
El legado en 2031
De cara al cierre del proyecto, el objetivo es que las islas dejen de verse solo como territorios vulnerables al cambio climático y se afiancen como territorios pioneros. En 2031, según Quesada, deberían existir soluciones probadas en condiciones reales y Living Labs consolidados. Para el CMC, la meta final es que ese conocimiento se traduzca en oportunidades para Canarias: nuevas capacidades empresariales, más colaboración entre ciencia, administración, sector privado y sociedad civil, y una economía azul «más competitiva, más sostenible y más resiliente».
Escucha la entrevista completa en este enlace
El proyecto Isla Bonita reúne en La Palma a 48 entidades de 16 países


