El Clúster Marítimo de Canarias (CMC) alertó en el Congreso de la Industria de Canarias (CICAN) del coste de oportunidad que supone para el archipiélago no contar todavía con una subasta de eólica marina, cuando las empresas, las instituciones y el conocimiento llevan tiempo preparados para ello. Así lo defendió su presidente, Germán Suárez, en la mesa de debate «Eólica offshore en Canarias: El potencial de la cadena industrial», donde reclamó además que esa subasta se adapte a las especiales condiciones de las islas.
La mesa estuvo moderada por Julieta Schallenberg Rodríguez, viceconsejera de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Energía del Gobierno de Canarias. Junto a Suárez intervinieron Carla Chawla Fidalgo, directora del Astillero de Fene de Navantia Seanergies; Gustavo González de Vega, exviceconsejero de Economía e Internacionalización del Gobierno de Canarias; y Nicolás Quintana Ramos, gerente de Talleres Quintana y vicepresidente de FEDEPORT.
El CMC completó su presencia en el congreso con un stand informativo dedicado al proyecto AtlanticHub0, que trabaja por un Atlántico más neutro en carbono.
La eólica marina, una respuesta estructural a un problema estructural
En su intervención, el presidente del CMC recordó que el coste de la energía en Canarias, derivado de su condición de sistema aislado, «no es un problema coyuntural, es estructural». Por eso exige soluciones del mismo tipo. En ese contexto, defendió la eólica marina como una de las piezas que pueden aportar estabilidad, capacidad de generación y competitividad a un sistema eléctrico que hoy depende en gran medida de los combustibles fósiles.
«El sector, las instituciones y el conocimiento llevan tiempo alineados en torno a lo que significa la eólica marina para Canarias», señaló Suárez. «Ha llegado el momento de dejar de hablar de potencial y empezar a hablar de decisiones».
El presidente del CMC insistió en que «las empresas han hecho su trabajo». Se han preparado, han invertido en conocimiento, han participado en los procesos de planificación y han adaptado sus capacidades para formar parte de esta cadena de valor. Y, subrayó, siguen trabajando.
Lo que está en juego: hasta 14.239 millones de euros y 8.070 empleos
Para dimensionar el coste de oportunidad, Suárez hizo alusión a las cifras del informe de impacto socioeconómico de la implantación de las energías renovables marinas en Canarias, elaborado por la economista María Dolores Rodríguez Mejías (Aeconomía XXI). El estudio toma como referencia un despliegue de 500 MW de eólica marina flotante entre 2026 y 2040 y analiza tres escenarios, según qué parte de la cadena de valor se integre en Canarias.
Con una participación local del 25 %, la contribución acumulada al PIB canario sería de 4.746,57 millones de euros, con 2.422 empleos equivalentes al año en la fase de madurez, de los que unos 1.023 serían estables. Si esa participación alcanza el 50 %, el impacto prácticamente se duplica: 9.515,31 millones de euros y 5.343 empleos equivalentes, con unos 2.211 empleos estables. En el escenario más ambicioso, con un 75 % de participación local, la aportación llegaría a 14.239,24 millones de euros y 8.070 empleos equivalentes, de los que unos 3.276 serían estables.
Según el informe, estas diferencias no dependen solo de la potencia instalada. Dependen, sobre todo, de cuánta actividad industrial, logística y de servicios se integre en el territorio, con un papel estratégico para los puertos canarios.
Una subasta adaptada a las condiciones de las islas
Además de su puesta en marcha, el CMC reclamó que la subasta se diseñe de forma insularizada, adaptada a las especiales condiciones del archipiélago. Suárez advirtió de que el diseño del primer procedimiento «no es un detalle técnico, es la decisión que va a condicionar todo lo que venga después».
Canarias, explicó, no puede tratarse como un territorio más dentro de un sistema homogéneo. Tiene un sistema eléctrico distinto, unas condiciones operativas distintas y unos costes distintos. «Si esas diferencias no se incorporan al diseño, el resultado no será neutral, será excluyente», subrayó. El riesgo, añadió, es que los proyectos no se desarrollen en las islas, que las inversiones se dirijan a otros territorios y que el tejido empresarial canario quede fuera de la cadena de valor.
«Cuando se plantea la necesidad de una subasta específica, no se está planteando una excepción, se está planteando una condición de viabilidad», concluyó.
AtlanticHub0: reducir la huella también desde los puertos
Además de producir energía limpia, avanzar hacia la neutralidad climática exige reducir la huella de carbono de las actividades económicas. Con ese objetivo, el CMC presentó en su stand el proyecto AtlanticHub0 (3/MAC/2/2.1/0299), «Atlántico Neutro. Huella cero empresarial desde la Macaronesia hasta la gran muralla verde». El proyecto promueve la reducción de la huella de carbono de las empresas y su avance hacia la neutralidad climática.
Durante el congreso, el equipo del Clúster realizó una encuesta entre los asistentes. Su objetivo era conocer cuánto saben sobre la descarbonización de los puertos y concienciar sobre la importancia de avanzar hacia unas instalaciones portuarias más sostenibles y respetuosas con el medioambiente.
Proyecto Atlantic Hub0- Atlántico neutro. Huella cero empresarial desde la Macaronesia hasta la Gran Muralla Verde (3/MAC/2/2.1/0299), aprobado en el marco de la tercera convocatoria del Programa de cooperación territorial Interreg VI-D Madeira-Azores-Canarias (MAC) 2021-2027, cofinanciado en un 85% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER)





